martes, 31 de marzo de 2015

¿Cuándo volverá a ser Viernes?

Luces que apenas seducen a los ojos, como pan al hambriento.
Medianoche que se va llenando de sueños y borrachos, decíme vos:
¿Cuándo volverá a ser Viernes?

¿Cuándo lloverá bajo mi cama?
Sucede que mis fantasmas se mueren de sed,
que se quedan solos y se quejan de tan prolongada ausencia de mi yo, de mi tinta.

Hay un mundo bajo mi puerta, lleno de grillos y de estrellas que simulan un diccionario abierto a los ojos de los poetas y los perros y las perras y de las que dan amor rentado.
Los cuerpos usados y calcinados por los días se vuelven inodoros de aquellos que vomitan las atenciones no expuestas.

¿Qué nos queda?

Muerte sin Freud

¡Ay muerte que te mueres cuándo yo te necesito!

Pobre mi muerte sin pies, sin tobillo,  sin piel, sin muerte,
¡Ah pobre muerte de ladrillo!

Muerte sin pena, sin amante, pobre fantasma que te dejas sin mi yo, que te dejo.

Anúnciate fuerte para no olvidarte, para llorarte a letras, para alimentarte.

¡Ay pobre pena flaca sin motivos!
¿Te quedas o ya te has ido?

20/Catorce

Tiempo olvidado, vacío desacostumbrado que llena las tardes de jazz.
Cúmulo de palabritas y descanso acalambrado.
Calendario de vidas, jovenzuelo.

Casa de citas in-asistida, llena de luz, momento de paz.

Catorce

Álbum de inexperiencias, callejón del blues, amarres de un loco,
euforia contenida, miedo.

Veinte catorce, mujer difunta que no te has ido, vístete de carne y acompáñame en  mi olvido.
Amarrarme con palabras, no te quedes, no te vuelvas a ir...
Veinte catorce, antesala del encuentro con el pasado, pérdida de días.

Cancioncita aburrida, domingo de cáncer, bálsamo de muerte.
Soledad sin amigos, soledad sin uno mismo, alcohol barato, libros tristes,
¡Punto y coma!

Veinte catorce, ojos de ensueño, cabeza hundida en la sombra, cigarros tristes, brujas a la media noche. ¡Bufón!

Cristo sin fe, llantos de luz, ¡Ciego!
Anticuario de almas, de miedos de besos, ¡Deseo!.
Catorce: confusión sin fin, tarde sin café.

09/Julio/ Veinte Catorce

El infierno sale de su cauce, y llega a la tierra y en su hedor nos trajo al arte yermo y un ramo de poesía muerta.

El infierno llegó a la tierra cuándo la nada aún vivía con los hombres y convirtió los huertos en tierra bodria y olvidados cactus llenos de odio.

El Diablo desnudo llegó a mi casa cuándo yo aún dormía y con voz rasposa, me condenó a no ser viento, ni montaña ni lluvia, y me dijo eres hombre <todavía>.

10 Julio / Veinte Catorce

¿Son míos éstos pasos que han desconocido el camino?
¿Acaso es que éste es mi cuerpo que ha olvidado la mente?

Tal vez sean míos también éstos ojos cerrados que miran a la luna más allá del techo y del sueño.

¿Acaso son mías éstas manos que no se mueven y no saludan?

Será que acaso he olvidado quien soy, que hago y que digo. Es que no conozco ésta boca que calla, ese oído que silencia al mundo, es que no conozco éste andar erguido. Es que no me acostumbro a éste trozo de carne intelectual que lleva mi nombre cargado a las espaldas.

¿Que hacer hoy por la tarde?

¿Que se hace para consolar a la tarde de verano que nos invita a la calle a perder las composturas?

¿Que es lo que hice ayer y todos los otros días?

¿Dónde suelo estar en las tardes en que no llueve y la felicidad abunda?
¿Es que acaso soy otro y no recuerdo como utilizar mi cuerpo en la vida en que recién he llegado?

No sé que ha pasado afuera, en el mundo.
Todo lo que puedo ver ahora es mucho más de lo que sé disfrutar:
Pájaros que cantan sobre las montañas, flores brotando de la tierra yerma.
¡Incienso y frutos! ¡Aire puro!
Mi viejo y mi madre. Mi cama.
Caminos entre los valles, semillas y ese libro raro.
¡Qué maravilla!

Por dentro no he aprendido mucho.
Sólo teoremas, circuitos, física y metafísica,
albures y filosofía, métodos y caminos.
He trazado metas, escrito nombres, llorado penas,
disfrutar momentos y olvidarles, pero nunca he sido Feliz.
No visto amores ni flores de azahares, ni camino distintos caminos,
doy por hecho el viaje y no soy albergue de nadie.
No soy héroe ni director, ni película.
Tampoco he sabido ser alumno, mucho menos maestro.
Sólo soy un habitante del mundo, un hombre que vive hoy
y muere mañana.